Principales problemas del piso pélvico y cómo puede ayudarte el pesario

El piso pélvico es como una red de músculos y tejidos que sostiene órganos muy importantes: la vejiga, el útero y el recto. Cuando esta red se debilita, se tensa demasiado o se daña, pueden aparecer distintos síntomas que afectan la vida diaria, la comodidad y la seguridad al moverse.

Problema

Descripción
¿Cómo se siente?
¿Cómo ayuda el pesario?

Prolapso de órganos pélvicos

Cuando alguno de los órganos que sostiene tu piso pélvico baja de su lugar y empuja hacia la vagina.
Pesadez o presión en la zona íntima, bulto que se nota o se toca, molestias al caminar, orinar o evacuar.
Actúa como un soporte interno que devuelve el órgano a su posición y alivia la presión.

Escapes de orina (Incontinencia urinaria)

Salida involuntaria de orina.
Ocurre al reír, toser, estornudar, correr o incluso antes de llegar al baño.
Algunos modelos presionan suavemente la uretra para evitar escapes al hacer esfuerzo.

Escapes de gases o heces (Incontinencia fecal)

Pérdida involuntaria de gases o heces blandas.
Salida que no puedes controlar, sobre todo si los músculos están debilitados.
El pesario puede acompañar otros tratamientos si hay prolapso relacionado.

Dolor pélvico crónico

Dolor o molestia constante en la parte baja del abdomen o dentro de la pelvis por más de seis meses.
Sensación de presión, tirantez o dolor, incluso sin actividad física.
Puede ayudar si el dolor se relaciona con prolapso, siempre junto a evaluación médica.

Cambios en la vida sexual

Dolor durante las relaciones, menos placer o sensación diferente.
Menor lubricación, dificultad para llegar al orgasmo o incomodidad.
Puede mejorar el soporte interno y la comodidad, junto con terapia y cuidados.

Músculos demasiado tensos (Hipertonía)

Contracción excesiva y mantenida de los músculos del piso pélvico.
Dificultad para relajar, dolor sexual, estreñimiento o bloqueo al orinar.
No siempre indicado, se combina con técnicas de relajación y fisioterapia.

Músculos muy débiles (Hipotonía)

Pérdida de tono y fuerza muscular.
Escapes de orina o gases, sensación de que ‘todo cuelga’, menor sensibilidad.
Da soporte mientras fortaleces la zona con ejercicios y hábitos saludables.

Recuerda: No estás sola ni es algo que debas aguantar. El pesario es un aliado, pero siempre debe usarse con seguimiento médico y, cuando sea posible, acompañado de ejercicios para cuidar y fortalecer tu piso pélvico.

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